La Sinfónica le ganaba 2 a 1 a Gallos X, pero a 10’ del final se lo dieron vuelta. Ante un rival directo, no supo definirlo, tuvo miedo a perderlo y dejó tres puntos fundamentales en la lucha por la pemanencia. En la próxima, el clásico frente a Shithead.
No nos gusta el amarillismo. Pegarle a un boxeador mientras yace en la lona, achica a cualquier peso pesado. Rechazamos el triunfalismo empalagoso cuando se gana tanto como la crítica exagerada cuando se pierde. No hay razón para hacerlo y creemos que con la tapa del Olé basta y sobra. Incluso La Sinfónica hasta hoy se mantiene tercero a sólo dos puntos del nuevo líder, y el del sábado fue tan sólo la primera vez en mucho tiempo en el que le faltó actitud. Desde esa vuelta de tuerca que significó quedarse fuera de la pelea por el ascenso en el Apertura 09, La Sinfónica cambió el caracter. Desde allí, hace más de un año, ha tenido actuaciones brillantes, otras muy flojas y algunas discretas. Como todo equipo de fútbol del mundo, jugó bien y jugó mal, en vaivenes clásicos en este tipo de torneos, pero nunca, en el último año y medio, a este equipo le faltó actitud. Las siete derrotas en estos últimos 18 meses fueron todas productos de errores propios, de fallas técnicas y de desaciertos tácticos. Fallas, errores, yerros. El error es propio del humano, y de La Sinfónica también. El peligro estará si nos acostumbramos a esa falta de actitud que se tuvo frente a un rival limitadísimo, recién ascendido, y que nunca se imaginó hacerle tres goles al puntero del campeonato. La Sinfónica no sólo subestimó al rival sino que se asustó cuando el reloj corría y no podía liquidarlo. Como nunca (en este último año y medio), nadie pudo levantar las piernas y alzar la bandera del esfuerzo heroico. Todos callaron y fueron prisioneros del susto que generaba perder un partido de estos. ¿Cuál partido? Uno que desde el primer minuto se supo que La Sinfónica debía ganarlo, máxime si analziamos que Gallos X en casi 60' llegó una sóla vez al arco de Alvarez Pizzo, en una que el uno celeste terminó sacando al córner. ¿Cómo es entonces que Gallos hizo tres? Simple. Dos pelotas paradas y un gol desde un lateral, fueron las tres puñaladas que La Sinfónica no pudo impedir. De nuestro lado, un equipo que tuvo un aceptable primer tiempo, sin tantas llegadas pero con el dominio claro y absoluto de la pelota y del partido. En una de las pocas que tuvo en esa primera mitad, Canteli aprovechó una avivada de Casal para robar una pelota y dejó al goleador bien ubicado en el área para definir al segundo palo y llegar al gol nº86. Se respiraba la sensación de que cuando La Sinfónica lo disponga, la victoria comenzaría a construirse. Pero un error defensivo entre Anziano y Casal derivó en un tiro libre para los rivales que la mandaron a guardar para empatar el partido. En el segundo, unos 20' furiosos de Casal, pusieron al celeste a tiro de liquidar el partido porque a los 10', el propio Wallace ponía el segundo tras un lindo pase de Cristian Torres recién ingresado y tras ello, tres claras pudieron finiquitar la historia. Un travesaño, impericia propia y algo de mala suerte impidieron ese dulce final. Pasados los 20', La Sinfónica se desplomó en su propio susto y fue todo incomodidad. Se puede decir que el celeste sufrió los últimos minutos de partido, tanto que lo terminó perdiendo y no por mérito del rival.
Jugando bien o jugando mal, con pocas gotas de actitud, el celeste no tenía que tener problemas en lograr la victoria. No es soberbia ni caemos en la subestimación que criticamos más arriba. Es la realidad de un equipo que hasta el sábado era el puntero y que si algo le sobraba era actitud. Esperemos la recupere, porque en la próxima se viene el clásico y si algo se necesita para ese tipo de partidos es esa actitud que reclamamos. Se perdió frente a los Gallos... justo en la tarde en la que faltaron huevos.
Fuerza Santi y Chango. Ahora los esperamos a los dos!
No nos gusta el amarillismo. Pegarle a un boxeador mientras yace en la lona, achica a cualquier peso pesado. Rechazamos el triunfalismo empalagoso cuando se gana tanto como la crítica exagerada cuando se pierde. No hay razón para hacerlo y creemos que con la tapa del Olé basta y sobra. Incluso La Sinfónica hasta hoy se mantiene tercero a sólo dos puntos del nuevo líder, y el del sábado fue tan sólo la primera vez en mucho tiempo en el que le faltó actitud. Desde esa vuelta de tuerca que significó quedarse fuera de la pelea por el ascenso en el Apertura 09, La Sinfónica cambió el caracter. Desde allí, hace más de un año, ha tenido actuaciones brillantes, otras muy flojas y algunas discretas. Como todo equipo de fútbol del mundo, jugó bien y jugó mal, en vaivenes clásicos en este tipo de torneos, pero nunca, en el último año y medio, a este equipo le faltó actitud. Las siete derrotas en estos últimos 18 meses fueron todas productos de errores propios, de fallas técnicas y de desaciertos tácticos. Fallas, errores, yerros. El error es propio del humano, y de La Sinfónica también. El peligro estará si nos acostumbramos a esa falta de actitud que se tuvo frente a un rival limitadísimo, recién ascendido, y que nunca se imaginó hacerle tres goles al puntero del campeonato. La Sinfónica no sólo subestimó al rival sino que se asustó cuando el reloj corría y no podía liquidarlo. Como nunca (en este último año y medio), nadie pudo levantar las piernas y alzar la bandera del esfuerzo heroico. Todos callaron y fueron prisioneros del susto que generaba perder un partido de estos. ¿Cuál partido? Uno que desde el primer minuto se supo que La Sinfónica debía ganarlo, máxime si analziamos que Gallos X en casi 60' llegó una sóla vez al arco de Alvarez Pizzo, en una que el uno celeste terminó sacando al córner. ¿Cómo es entonces que Gallos hizo tres? Simple. Dos pelotas paradas y un gol desde un lateral, fueron las tres puñaladas que La Sinfónica no pudo impedir. De nuestro lado, un equipo que tuvo un aceptable primer tiempo, sin tantas llegadas pero con el dominio claro y absoluto de la pelota y del partido. En una de las pocas que tuvo en esa primera mitad, Canteli aprovechó una avivada de Casal para robar una pelota y dejó al goleador bien ubicado en el área para definir al segundo palo y llegar al gol nº86. Se respiraba la sensación de que cuando La Sinfónica lo disponga, la victoria comenzaría a construirse. Pero un error defensivo entre Anziano y Casal derivó en un tiro libre para los rivales que la mandaron a guardar para empatar el partido. En el segundo, unos 20' furiosos de Casal, pusieron al celeste a tiro de liquidar el partido porque a los 10', el propio Wallace ponía el segundo tras un lindo pase de Cristian Torres recién ingresado y tras ello, tres claras pudieron finiquitar la historia. Un travesaño, impericia propia y algo de mala suerte impidieron ese dulce final. Pasados los 20', La Sinfónica se desplomó en su propio susto y fue todo incomodidad. Se puede decir que el celeste sufrió los últimos minutos de partido, tanto que lo terminó perdiendo y no por mérito del rival.
Jugando bien o jugando mal, con pocas gotas de actitud, el celeste no tenía que tener problemas en lograr la victoria. No es soberbia ni caemos en la subestimación que criticamos más arriba. Es la realidad de un equipo que hasta el sábado era el puntero y que si algo le sobraba era actitud. Esperemos la recupere, porque en la próxima se viene el clásico y si algo se necesita para ese tipo de partidos es esa actitud que reclamamos. Se perdió frente a los Gallos... justo en la tarde en la que faltaron huevos.
Fuerza Santi y Chango. Ahora los esperamos a los dos!
FIN.

1 comentario:
ya no me sorprendes casal... ya sos realidad... sos un fenomeno ingenioso y jugas bien a la pelota... te falta una hermosa mujer de novia y listo....
pd: el final de la nota EXELENTE
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